Aire

Decime quien te lastimó así. El agua me encierra, me envuelve, me lastima. No entiendo como algo tan puro puede matar de tal manera. Un abrazo desesperado, veo la cantidad de espacio a mi alrededor, la cantidad de nada, todo ocupado por el agua. Y mi cabeza y tu cabeza, buscando el aire, moviéndose oníricamente bajo la masa de agua que nos inunda. Y estiro mis manos y aun estas lejos. Veo tu pelo como un cardumen de peces de luz, nadando frenéticamente alrededor de tu rostro a medida que tu cuello se revuelve, estira y desencaja buscando un poco de aire. Y vuelvo a estirar mis manos intentando salvarte, olvidándome por un segundo que también me estoy ahogando y puedo sentir como la inmensidad que nos mata tiembla y convulsiona contra el choque de sal de mis lágrimas. Una lágrima sola hace enfurecer a toda esta agua de vida y las corrientes nos revuelven y manejan a voluntad. Atrapados en el torbellino, golpeamos con fuerza el uno contra el otro y como un condenado al paredón, que solo tiene ojos para el ultimo cielo que verá en su vida, me olvido un segundo de mi muerte al rozar con mi mano la piel de tus mejillas. Y te recuerdo seca y sin miedo. Recuerdo como la luz de tu sonrisa me desbordo mil veces antes que esta marejada trasparente, como el sonido de tu risa me mato mil veces antes que este agarre fatal. Y solo puedo pensar en vos a medida que la falta de aire comienza a incendiar mis pulmones. Prefiero ahogarme en mi mismo antes que intentar decir tu nombre y que toda esta agua se lo trague sin que llegue a tus oídos. Que ganas de hablarte y hacerte sonreír. Que ganas de hablarte y saber que estas bailando por ser feliz y no porque esta marejada que nos mata te marea y hace girar, como un trompo furioso, como un corazón enamorado, como un hombre loco. Daría mis ojos por volver a verte bailar, por caer ciego en la orilla y arrastrarme por la húmeda arena hasta chocarme con tu vestido mojado y tus pies en tierra. Tu vestido ahora empapado se trasparenta cada vez mas y pareciera que a continuación tu pálida y gélida piel comenzara a transparentarse también, como muestra de que la existencia se te va progresivamente. Decime quien te lastimo así. Sos un ángel en llamas, un conejo en trampa de oso. Sos lo más bello que vi en mi vida y lo único que pienso en lugar de dejarme morir, es como esta corriente te aleja cada vez más. Me olvido de ahogarme y esta agonía se extiende al verte tan lejos. La luz de la superficie atraviesa esta humedad como una espada de fuego y al sumergirse se desfragmenta en millones de perlas de luz que nadan desesperadas hacia vos, como buscando a su madre. Y así envuelta en luz, veo como mis deseos se cumplen y a medidas que mis venas comienzan a reventarse por el esfuerzo y la sangre de mi nariz tiñe de negro estas aguas, una correntada te escupe hacia la superficie, como si esta inmensidad hubiese escuchado mis ruegos. Y me dejo ir.

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